sábado, 2 de noviembre de 2013

El Búho, el Sol y la Luna




Una noche el Búho se acerca volando a la luna, mientras tanto, unos enamorados conversaban en una banquilla.


   Desde el cielo, estos miraban la hermosa 
noche pacientemente, pero de pronto a la Luna se le ocurrió una genial idea, quitarle el puesto al sol, para ella brillar de día y de noche, y así tener toda la poesía del mundo, en definitiva ella quería ser el astro más importante. Sin embargo, el Búho no estaba de acuerdo y con voz fuerte le dijo- ¡Que avara eres Luna!  ¿Para qué quieres brillar de día, sí eres muy importante de noche? La Luna de brazos cruzados y mirando de reojos al Búho le dijo- Ya verás, mi plan es muy astuto e igual lo haré.






En la mañana siguiente, la Luna llevó a cabo su idea, sin importar lo que le dijo el Búho. De pronto empezaba a amanecer, una bola muy brillante se precipitaba en el horizonte, con ojos somnolientos y  bostezando como lo hacía cada día, pero lo que el Sol no sabía, era que ese día sería distinto, porque la Luna sin dudar ni titubear, le dijo que se fuera, que ella ocuparía su lugar, éste le hizo caso y se fue a dormir nuevamente.



Así la Luna salió de día  y comenzó a brillar, pero como su luz era muy fría, el día de nuevo oscureció, por lo que todos comenzaron a dormir nuevamente, excepto una pareja de enamorados, un poeta y los animalitos nocturnos. La luna se exaltó, diciendo- Pero, ¿qué ocurre? ¿Por qué todos se van a dormir? Oigan despierten, ¡soy yo, su amiga la Luna, el más hermoso y perfecto astro! Pero nadie le hacía caso a la Luna, como casi todos dormían, la tierra se veía muy aburrida. Los que estaban despiertos comenzaron a protestar, como el Lobo que decía- Luna, deja salir al sol, o nunca más te aullaré. Así, se le unió el Grillo diciendo- Luna por tu avaricia hay muchos animalitos que no ven, las flores no se abren, si sigues tan empecinada nunca más te tocaré una canción con mi violín. Luego se adhirió un poeta y los enamorados que seguían en la banquilla.


Después de un momento, volando apareció el Búho, mirando el desastre que tenía la Luna le dice- Recuerda que te lo advertí. La Luna mirando hacia abajo le dice- Los sé, estoy muy arrepentida. Búho, acompáñame por favor, a buscar al Sol. Éste accedió y lo empezaron a buscar, hasta que, lo encontraron sentado  muy débil en una nube por todo el frio de la noche. La Luna avergonzada le dijo. Sol por favor perdóname, vuelve a alumbrar el día. Pero éste no tenía fuerzas para levantarse. La Luna y el Búho le pidieron ayuda a todos los animalitos de la noche, además del poeta y los enamorados para que gritaran con mucha fuerza ¡Sol brilla!, así todos juntos empezaron a decir lo mismo y se formo un gran coro, que le dio la energía suficiente al sol para poder levantarse y alumbrar el día.
Finalmente todo volvió a la normalidad. Desde entonces la Luna cumplió su tarea nocturna y el Sol la suya. Y de lo que paso ese día se enteraron muy pocos, porque casi todos se quedaron dormidos cuando la Luna quiso ocupar el lugar del Sol.




FIN...




                                                                                                        Microscuentos  (ADAPTACION)
                                                                                                               Autora: Katherine O.







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